ARGENTINA, PATRIA DEL BANDONEON


 

Este escrito de Homero Manzi fué terminado por Acho Manzi, en una solidaria necesidad de hacer saber, que, cada bandoneón que se vende al extranjero, es una voz más que perdemos, en nuestro ya casi selecto panorama de mutismo.

El Bandoneón llegó a Buenos Aires en el bagayo de un inmigrante alemán, quién jamás pudo suponer que con él traía el instrumento que andaba buscando la emoción porteña para poder desparramarse por el mundo. Y así fue que una noche, allá por el 1900, cuando todavía los muchachos se recostaban en las paredes de las esquinas para que no se derrumbaran y se ataban el pescuezo con un pañuelo para que no se les cayera la cabeza al escupir fuerte por el colmillo,

el alemancito se sentó en el patio de su conventillo, para llorar en manga de camisa, sobre las notas largas de su "Bandoneón", un dramita de inmigración, de ausencia y de distancia. Y sin quererlo, las notas litúrgicas de su fueye, desangradas en la desolación de los patios porteños, repercutieron en el corazón de las costureritas sentimentales y temblaron en los dedos ligeros de las barras, como si hubieran nacido para repicar compadronamente sobre el doble teclado de aquel lindo aparato.

Dicen que un día, Domingo Faustino Sarmiento trajo de Italia una yunta de pajaritos grises, y al poco tiempo Buenos Aires era una jaula de gorriones. Asi también un día el arrabal se pobló de bandoneones.

Buenos Aires se le entregó, a condición de que primero, se le entregara el "bandoneón". Y así fue que empezó a rezongar como si llevara adentro el alma atormentada de un garavito. Y se emocionó en la noche de las cortadas, como si hubiera nacido a la luz de un farol, y compadreó en el alarde de una serpentina, como si en él chiflaran los gorjeos de las patotas. Y entonces, ya no fué más bandoneón. En el registro civil de los almacenes, lo bautizaron mandoneón, y para ser más chorro y más porteño, le acomodaron un mote de prontuario; "alias", Fueye.

Y en los barrios de Buenos Aires, aparecieron las manos que habrían de estirarlo como nadie. Vicente Greco, Pacho, el ruso Antonio, Pepín, Santa Cruz, Chiape y el pibe de oro, ese pibe que a los doce años con un par de brazos que apenas podían abrazarlo, sacó al fueye sonidos secretos, dulzuras desconocidas, armonías inéditas; Pedro Maffia. Luego vendrán otros, y luego también serán superados,para nuestro bien.

El bandoneón es un alma que tomó forma de gusano a fuerza de arrastrarse detrás de un amor imposible. Cuando estaba por morirse de pena en una esquina olvidada del mundo, las caricias de las manos criollas, lo ayudaron a sufrir su congoja. Al hambre de su pena solitaria, el tango le entregó el pan de una amistad derecha y compañera. El suburbio lo emborrachó en sus copas para hacerlo olvidar. Los compadritos lo llevaron a sus fiestas para ahuyentarle los recuerdos malos. Y Juán de Dios Filiberto, que tiene algo de fueye en su arrugada silueta, le compuso un himno de homenaje: "Quejas de Bandoneón"

El bandoneón es un órgano de Iglesia con alma requintada, que siguiendo la estrella rea de su destino, se escapó de una catedral disfrazado de fueye, para poder ambular por la noche de la calle Corrientes. Por eso desde que él se entreveró en el tango, las milongas adquirieron una solemnidad religiosa, y por eso cuando sus hermanos recogen los sonidos y talla solo el bandoneón, la canción de los barrios parece un misal taura. Y por eso también, Pascual Contursi, poeta de suburbios, le rezó un Padre Nuestro: "Bandoneón Arrabalero".

Enrique Santos Discépolo, se ha ganado el título de inspector honorario de las emociones de Buenos Aires. Envuelto en un mínimun de materia, recorriió las calles o se sentó a tomar un café, dispuesto a requisar cuanta emoción circulara sin patente.

Nervioso, flaco, afiebrado, pura nariz y talento, de pronto ha encontrado algo que buscaba; una canción, un grito, un gesto; se lo pone debajo del brazo y en su casa lo hace bailar sobre el piano, para inspirar las teclas. Es el drama que un borracho olvidó sobre una mesa o un lio que descubrió por la rendija de una persiana. Una noche oscura, al cruzar una calle del suburbio, Discépolo tropezó con el alma del bandoneón que se había escapado de la caja; entonces hizo un tango: "Alma de Bandoneón".

Pedro Maffia, inició su vida en el piano. Pero aquel armatoste era demasiado grande para la honda humildad de su espíritu. Sus dedos ligeritos resbalaban inútiles sobre la dentadura del teclado. Es que Maffia, necesitaba un instrumento mas pequeño, para hacerlo llorar de emoción en el temblor de una caricia. Un instrumento que lo pudiera tener entre los brazos, para llevarlo más cerca del corazón. Tal vez por ello eligió el bandoneón. Y por ello también, cuando aún era un pibe, ya sabía pasearlo como nadie por los carcomidos tinglados de los cafés de Buenos Aires, entre el humo de la admiración. Ese instrumento se le adentró tanto en su cariño, que al ejecutarlo era como si estrujara un pedazo de su alma.

Cuando un instrumento se ha moldeado de tal forma al perfil filosófico de una ciudad, solo cabe hacerlo nuestro definitivamente, para que en sus días futuros, pase de una mano a otra, como entrando en cada casa a hacerse amigo y maestro a la vez. Las esperanzas que se derramaron en él, dieron nacimiento a más hermanos.

Quizás alguien piense que no encaja en el desequilibrio del modernismo, porque tiene cara de viejo y está vestido de negro, que es su manera de pasar desapercibido. Si algún día sus hermanos fueran a dejar de ver nacer nuevos bandoneones de las manos de sus creadores, un día se terminará de hacer, el último bandoneón. Lo demás va a ser historia, y cada uno de ellos, aferrándose a las manos de quienes lo acarician, pedirán que ésta patria que los cobijó, sepa que no puede repartirse en versos si no hay quién aprenda a darle vida en aires porteños.

Haceme dos cajas con punta en ochava,

que puestas de frente, aferren los pliegues

y encierren el aire para mi pulmón.

Que asomen mis teclas con mueca sonriente,

y que al apretarlas, un peine de bronce,

libere los flecos de mi propia voz.

Que un muchacho loco me aprenda en sus dedos

y que de sus manos nazca una emoción.

Y en mi frente negra, que se frunza el ceño

de la filigrana de un fileteador.

Que mi nacarada suerte peregrina,

sepa que las manos que mi fueye estira,

dejan por sentada mi ciudadanía,

en cada latido de mi corazón

Lidia ferrari

Si alguien inventó un día esa jaula de pájaros..! ¿Qué otra alma sensible podrá volver a adivinar sus secretos para envolverla en el fervor de aquel primer encuentro..?

La historia, que debería ser nuestra historia, esa a la que se ajustan las descripciones de los vencedores, es la que nació en Alemania y se escribió en Argentina antes de 1900. Y los argentinos hemos vencido sobre el destino de un instrumento sentenciado a morirse de sueño. Y porque ya llegó al tinglado de los más famosos escenarios del mundo y es escuchado con respeto, se abre ante nosotros el verdadero dilema. Lo que antes era el tesoro de un país, hoy es la búsqueda desenfrenada del resto del mundo por conseguir los mejores exponentes de lo que nos dio ese sabor sentimental.

Y los bandoneones salen gota a gota del país, sin pasaje de regreso.

Cada día son menos los que nos quedan, cada día son menos los mejores instrumentos, que tendrían que ser nuestro mejor orgullo.

Cada vez que me entero que en el exterior se vende un bandoneón traído por un tanguero que quiere hacerse de unos pesos, se arruga dentro de mi pecho este pequeño fueye que nos dejó su apariencia de juguete navideño, que se resiste a pensar que vamos entregando la ilusión que nos dejó alguno de esos tres Reyes Magos. Se van vendiendo uno a uno, y ya quedan los imprescindibles para continuar la tradición.

Que su voz no se pierda en los vientos de otros cielos. Que la ausencia de su voz no nos resulte un ausente más entre tantas presencias que damos por perdidas. A ver, argentinos...no vendamos también el alma..!

Este es un bien, no renovable..!

Este escrito de Homero Manzi fué terminado por Acho Manzi, en una solidaria necesidad de hacer saber, que, cada bandoneón que se vende al extranjero, es una voz más que perdemos, en nuestro ya casi selecto panorama de mutismo.

Lidia ferrari
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HOMERO MANZI
Películas, teatro y comedias musicales / Films and theater

HOMERO MANZI y HUGO MAC DOUGALL

1937 "Nobleza Gaucha", versión sonora de la película muda del mismo nombre. Intérpretes: Olinda Bozán, Agustín Irusta, Marcelo Ruegero, Venturita López Pfriz, y otros. Canciones de Sebastián Piana y Homero Manzi. .

1940 "Huella", según fragmento de "Facundo" de Domingo F. Sarmiento. Intérpretes: Enrique Muiño, Fernando Ochoa, Malisa Zini, Daniel Belluscio, Emilio Gola, Ada Carnaro, José Otal, Orestes Caviglia y otros.

1940 "Confesión" (inspirado en el tango "Confesión", de Discépolo y Amador¡). Intérpretes: Hugo del Carril, Alberto Vila, Alita Román, Miguel Gómez Bao, Ana María Lynch y otros.

HOMERO MANZI y ULISES PETIT DE MURAT

1940 "Con el dedo en el gatillo". Intérpretes: Sebastián Chiola, Alita Román, Pedro Maratea, Nury Montsé, Oscar Valicelli, José Otal, Cayetano Biondo, Ernesto Villeoas y otros.

1941 "Fortín Alto". Intérpretes: Agustín Irusta, I-nacio Corsini, Niní Gambier, Juan Sarcione, José Otal, José Ruzzo, Antonio Ber Ciani. Con canciones de Homero Manzi y Sebastián Piana.

1942 "La guerra gaucha", sobre novela de Leopoldo Lugones. Intérpretes: Enrique Muiño, Francisco Petrone, Ángel Magaña, Sebastián Chiola, Amelia Bence, Ricardo Galache, Dorita Ferreiro, Elvira Quiroga, Juan Pérez Bilbao, René Mugica.

1942 "El camino de las llamas" (Sobre libro homónimo de Hugo Wast). Intérpretes: Pepita Serrador, Elisa Galvé, Roberto Airaldi, José Olarra,

Froilán Varela, Vicente Padula, Rafael Falcón, Pepito Petray, María Herrero, Jorge Villoldo, César Blasco. Producción y distribución: Argentina & Sono Film.

1942 "El vicio Hucha". Secún obra de Darthés y Damel. Incluye el estreno del tanco "Malena" de Lucio Deniare y Homero Manzi. Intérpretes: Enrique Muiño, Francisco Petrone, Nury Montsé, llde Pirovano, Roberto Airaldi, Osvaldo Miranda, Haydeé Larroca, Roberto Salinas, Gogó Andreu,

1943 "Todo un hombre", sobre la novela de Miguel de Unamuno "Nada menos que todo un Hombre". Intérpretes: Francisco Petrone, Amelia Bence, Nicolás Freoues, Florindo Ferrario, Guillermo Battaglia, Ana Arneodo, Thilda Thamar, Renée Sutil.

1944 "Su mejor alumno", sobre "Vida de Domincuito" de Domingo F. Sarmiento. Intérpretes: Enrique Muiño, Ángel Magaña, Orestes Caviglia, Norma Castillo, Guillermo Battaclia, María Esther Buschiazzo, Hugo Pimentel, Alberto de Mendoza, Judith Sulián.

1945 "Pampa bárbara". Intérpretes: Francisco Petrone, Luisa Vehil, Dominoo Sapelli, Froilán Varela, María Esther Gamas, Judith Sulián, Roberto Fuc,azot, Margarita Corona, Juan Bono, María Concepción César, Pablo Cumo, Luis Otero, Jorge Molina Salas, Tito Alonso, René

1946 "Rosa de América" (Vida de Santa Rosa de Lima). Intérpretes: Delia Garcés, Orestes Caviclia, Antonia Herrero, Ernesto Vilches, Elsa O'Connor, Enrique Álvarez Diosdado, Josefina Díaz, Angelina Pagano, Aída Alberti, Domingo Sapelli,

1946 "Donde mueren las palabras". Intérpretes: Enrique Muiño, Darío Garzay, Héctor Méndez, Italo Bertini, Aurelia Ferrer, María Ruanova, René Muoica, Pablo Cumo, Linda Lorena, María Hurtado y "Los Piccoli de Podrecca". Ballet del Teatro Colón, con María Ruanova y la dirección orquestas de Juan José Castro con la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón de Buenos Aires.

1947 "Nunca te diré adiós". Intérpretes: Zully Moreno, Ángel Magaña, Orestes Caviglia, Malisa Zini, Ricardo Galache, Margarita Corona, José Ruzzo, Alba Mugica, Pascual Nacaratti, Julia Sandoval, René Mugica, Ricardo Duegan, Jeanette Morell

HOMERO MANZI y LUIS SASLAVSKY

1942 "Ceniza al viento". Sobre una obra de Alejandro Casona, Homero Manzi, André Birabeau, Leo Perutz, Hugo Mac Doucalt y George Feydeaux. Intérpretes: Berta Singerman, Pedro López Lagaor, María Duval, José Squinquel, Alita Román, Santiago Arrieta, Luis Arata, Ernesto Vilches, Nicolás Fregues, Tita Merello, Olinda Bozán, Alberto Terrones, Pedro Maratea, Malisa Zini, Tilda Thamar, Berta Moss, Percival Murray.

HOMERO MANZI (sin colaborador)

1943 "Eclipse de sol', (según obra de Enrique García Velloso). Intérpretes: Libertad Lamarque, George Rigaud, Angelina Pagano, Pedro Quartucci, Alita Román, Juana Sujo, Alberto Terrones, Raimundo Pastore, Celia Geraldy,

1947 "Como tú lo soñaste". Sobre el libro de George Kaiser "Un día de octubre". Intérpretes: Francisco Petrone, Sebastián Chiola, GuilIermo Battaglia, Juana Sujo, Federico Mansilla, Enrique Chaico, Teresa Serrador, Diana Montes, José María Gutiérrez.

1947 "Pobre mi madre querida". Intérpretes: Hugo del Carril, Emma Gramática, Aída Luz, Graciela Lecube, Horacio Priani, María Esther Buschiazo, Leticia Scury, Pablo Cumo, José Franco, Julián Bourges

1949 "De padre desconocido". Intérpretes: Enrique Muiño, Fernando Lamas, Orestes Caviglia, Delia Garcés, Rosa Rosen, Aurelia Ferrer, Alfonso Ferrari Amores, Osvaldo María Cabrera, Luis de Lucía.

1950 "El último payador" (La vida de José Betinoti). Intérpretes: Hugo del Carril, Aída Luz, Orquídea Pino, Gregorio Cicarelli, Tomás Simari, Ricardo Passano, Rosa Catá, José Ruzzo, Lito Bayardo, Marino Seré, Yuki Nambá, Vera Láinez, Alberto Terrones, Francisco Donadío, Juan Caferatta.

HOMERO MANZI y CARLOS A. ORLANDO

1950 "Escuela de campeones". Intérpretes: Jorge Ricaud, Silvana Roth, Pedro Quartucci, Enrique Chaico,

Carlos Enríquez, Héctor Coire, Gustavo Cavero, Pablo Cumo (h), Emilio De Grey, Hugo Mugica, Eduardo Ferraro,

REMAKE

1966 "Pampa salvaje". Remake de "Pampa bárbara", según libro de Homero Manzi y Ulises Petit de Murat. Intérpretes: Robert Taylor, Ron Randall, Mark Lawrence, Rosenda Monteros, Ty Hardin, Mario Lozano, Fela

Roque, Ángel del Pozo, Laura Granados, Milo Quesada, Héctor Quiroga, Juan Carlos Galván, Jorge Rigaud, Isabel Pisano, Enrique Ávila.

TEATRO

 

HOMERO MANZI y ULISES PETIT DE MURAT

7 de Marzo de 1945 - Teatro Odeón (Buenos Aires) "La novia de arena" (Sobre la vida de Elisa, hija del Almirante Brown). Intérpretes: Delia Garcés, Orestes Caviglia, Enrique Diosdado, Milagros de la Vega,

COMEDIA MUSICAL

HOMERO MANZI, PEDRO M. BRUNO y ANTONIO DE BASSI

1948 "Con la música en el alma". Con la orquesta y participación de Francisco Canaro. Intérpretes: Francisco Canaro, Andrés Poc,(Yio "Toscanito", Alberto Arenas, Perla Mux.

COMO DIRECTOR CINEMATOGRÁFICO

1947 "Pobre mi madre querida" juntamente con Ralph Papier. 1950 "El último payador" juntamente con Ralph Papier.



Lidia ferrari
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HOMERO MANZI - Poema
Buenos Aires colina chata


Sobre una colina chata

Garay trazó cuatro vientos.

Por un costado la pampa,

al otro lado el riachuelo

y el río contra la espalda

y contra el pecho el desierto

con su horizonte de paja

y su techumbre de cielo.

Garay trazó diez manzanas

sobre un cuadrado perfecto, y

el sitio de las campanas

y el lugar de su gobierno

y las casas capitanas

y los tejados modestos

y el ámbito de la plaza

para los grandes recuerdos.

Garay trazó con su espada

la forma de un pueblo nuevo.

¿Cómo era la pampa aquella

sin gauchos y sin cencerros, sin chinas,

ranchos ni huellas,

sin boliches ni puesteros ... ?

¿Sin un mazo de baraja,

sin el grito de un resero,

sin un fogón y una casa,

sin un mate y sin un cuento ... ?

¡Sólo era una pampa pampa,

con un desierto desierto,

con su horizonte de paja

y su techumbre de cielo...

Qué raro que se quedaran

los españoles aquellos,

atados a las distancias

clavados a los silencios.

Tal vez porque ya eran otros,

distintos a los primeros.

Tal vez porque ya eran criollos

a fuerza de sufrimientos.

Porque llegaron del norte

inaugurando senderos,

madurados por los soles

y las lluvias de febrero.

Poema musicalizado posteriormente por Sebastián Piana a pedido del Sr. Ben Molar, para su producción "Los de siempre".


Lidia ferrari
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HOMERO MANZI - Poema
ROSEDAL


Rosedal,

paisaje de peluquería

cursi como una pérgola

o como un paquete de masas con cinta azul y blanca.

Tal vez por eso mi aventura infantil te despreció inclemente

y con los malandrines prefería las arcadas del puente donde pernoctan vagos filosóficamente.

Lidia ferrari

Yo, cabalgando un Ford modelo antiguo

hacía ruborizar tus rosedales,

pero tus mujeres te vengaban por encima del hombro,

Rosedal,

con banquitos eunucos pintados de merengue,

donde posan seguras las nalgas

tres vírgenes largas

porque siempre son tres las fiacuchas incontaminadas.

Yo de puro atorrante

te pondría faroles

y casitas de lata

y zaguanes oscuros con humedad de besos

y perfumes de albahaca.

Y en tus calles planchadas al rodillo

pondría un organito, un rengo,

una esquina

un boliche y una muchachada.

Rosedal,

Parnaso decadente

donde duermen las musas

cien veces benditas de los intendentes.

Lidia ferrari

Cada vez que contemplo tu lago

sarcófago de fetos y de un descuartizado

siento unas ganas locas de adornarlo con tachos

latones

botas viejas

con una cama jaula

con una escupidera

igual que en los fangales de Pompeya.

copyright © Lidia Ferrari 1996

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