Francisco Canaro
Lidia ferrari
 
 

Testimonio de sus inicios con el Tango en la Boca.

Fragmento de "Mis bodas de oro con el tango. 1906-1956". De Francisco Canaro. Buenos Aires. 1957. ed. de autor.

Mi debut en la Boca. Suarez y Necochea


 

"Mi gran afición por la música estuvo siempre impulsada por una inquebrantable voluntad para emprender cuanta iniciativa brotaba de mi inquietud artística, y jamás me amilanaron las dificultades que se me atravesaban a veces en el camino.

En el constante afán de trabajar y con la preocupación de recomenzar en cada oportunidad propicia una nueva etapa de mi actividad, antes de finalizar el año 1908, organicé con Samuel Castriota, de pianista (el popular autor del celebrado tango "Mi noche triste") y Vicente Loduca, ejecutante de bandoneón, instrumento que por primera vez intercalaba en mi conjunto. Nos dedicamos a ensayar febrilmente, y una vez logrado un variado repertorio y con el trío bien afiatado, conseguimos contrato para tocar en el barrio de la Boca, en el local ubicado en la esquina de Suárez y Necochea, ganando ciento cinco pesos moneda nacional cada uno, que en esa época podía llamarse un buen sueldo. Ese paraje era el foco céntrico de los principales locales de diversión de la Boca. La casa en que trabajábamos se llamaba "Café Royal", y tocábamos ubicados en estrecho palquito en que apenas cabíamos los tres, incluso el piano que se hallaba pegado a la pared. Dicho palquito existió hasta hace poco tiempo. Pasados los años, cada vez que por cualquier circunstancia visitaba la Boca, pasaba por Suárez yNecochea y me asomaba al café, que todavía existe, a contemplar el viejo palquito, porque me traía nostálgicos recuerdos de mi juventud. El "Café Royal", como otros comercios similares, era servido por "Camareras", que vestían de negro con delantal blanco, y que eran muy solícitas con los parroquianos. Se tomaba "café a la turca", un café fuerte que dejaba espesa borra en el fondo del pocillo, pero que gustaba mucho a los clientes. Las "camareras" eran por lo general mujeres de buena presencia y hasta había algunas bastante buenas mozas. El patrón del "Royal" era un griego de cabellos renegridos y ensortijados, y como era usanza entonces, usaba espesos largos bigotes. De su pintoresco chaleco pendía una gruesa cadena de reloj, que tenía colgada una enorme medalla de oro que el griego lucía con orgullo, tal vez como signo de su opulencia de patrón.

Frente mismo al "Royal" existía otro café de igual importancia y modalidad, en el que tocaban los hermanos Vicente y Domingo Greco. A la vuelta, por Suárez, y a unos treinta metros de distancia estaba el café "La Marina", en el que tocaba Genaro Espósito ("El tano Genaro"). Enfrente de "La Marina", en otro local de la misma índole tocaba Roberto Firpo. A la vuelta, por Necochea, lugar también de diversión, tocaba Berstein ("El Alemán"), que acostumbraba a tener a su costado mientras ejecutaba, una enorme pila de fieltros de medios litros de cerveza, pues decía que sin mojarse a cada rato el "garguero" no podía tocar, y así se lo pasaba continuamente en "curda"."

Lidia ferrari

copyright © Lidia Ferrari 2008

· SUBIR ·